Haces que el tiempo se escurra fácil y rápido mientras veo cada movimiento que haces, mientras te veo respirar, mientras te tengo aquí a mi lado en silencio, no hacen falta las palabras, tan sólo tenerte es lo único que necesito.
Conmigo...
Esquivamos los cielos claros, pero dejamos los nublados en la habitación. Y andamos gran parte de los días sin soles, por el temor a las tormentas. El miedo no es para el amor, ni mucho menos, para los amantes náufragos. Hay una idea instaurada de cómo se debe amar, en una sociedad que desquiere, pero pretende enseñar. Somos momentáneos e irrepetibles, tanto como esos rostros que súbitamente encontramos, o nos desencuentran. Y seguimos apostando a las esperas, antes de que el supuesto error, nos sume al desencanto. Olvidando que el riesgo, es parte del intento. No te quedes con ganas. Quédate conmigo.
“…Creí que voltearía y pondría fin a nuestra relación de algún modo (…) entonces avanzo y desapareció de mi vida para siempre (…) llore como un niño porque me había abandonado sin tener el mas mínimo detalle hacia mí, eso me partió el corazón. Después de todo lo vivido ni siquiera me miro (…) al final la vida se convierte en un acto de renuncia, pero lo que causa un mayor dolor es no tener la oportunidad de despedirse.
…Me habría gustado decir: se acabo, es todo, hemos sobrevivido y gracias por haberme salvado la vida; te quiero y siempre te llevare dentro de mi.”
A veces cuando las cosas están yendo realmente mal o se se están encaminando a esa dirección voy a visitar los recuerdos del pasado, escucho música de esa época, miro viejas fotos, sonrió y recuerdo a ver vivido aquello y mucho mas, y me recuerdo a mi misma quien soy, y sigo disfrutando del poder estar aquí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)





